Diario de un Guerrero

A todos nos toca luchar por algo

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El Aniversario

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"El 18 de junio de 2013 es un día que nunca olvidaré. No hice absolutamente nada fuera de lo ordinario y sin embargo, ese día mi vida cambió por completo y para siempre.

Ese día me dijeron que tenía cáncer.”

Este fue el párrafo con el que nació este blog hace un año exactamente (entra melodía cumpleañera: Happy Birthday to you… happy birthday to you… happy birthday, dear piscis… happy birthday to you… tan, tan)

Y, jijos, vaya que no se me va a olvidar nunca. Entre otras cosas porque la fecha parece perseguirme. Hoy por ejemplo, 18 de junio de 2014, justo un año después del diagnóstico, después de batallar durante meses para lograr ser candidato a operación, es la fecha que me dieron para mi cirugía del hígado. ¿Coincidencia? ¡Ni madres! un claro signo del universo de que lo que empezó hace un año con un pronóstico hiper pesimista, llegaría a un feliz término justo un año después. No hay duda, si el diagnóstico fue el 18 de junio y la operación es el 18 de junio, nada, absolutamente nada, puede salir mal. 

Y si te estás preguntando: “Ah caray, ¿cómo chingaos le hace este $&%$ para escribir y ser operado al mismo tiempo?” debo confesar que… algo salió mal y que la señal inequívoca del universo fue puesta a prueba por el universo mismo: ¡pospusieron la operación!

Tan padre que había cuadrado todo y se echa a perder la onda mística de las fechas. Ya hasta estaba haciendo investigación en internet para buscarle una explicación mamonsísima que dejara a todos “de a cuatro” y ahora me operarán hasta el viernes 20.

¿Por qué se pospuso? Al parecer ver un juego Brasil-México antes de una operación del hígado no era lo más recomendado para… el hígado. Mentira, lo que pasó es que mi doctor es un mega chingonauta de la cirugía (pueden googlearlo: John Goss) y trasplanta hígados como si fueran árboles de durazno. Sólo que cuando aparece un hígado, no puede decir “ahí guárdalo en el refri… cuando acabe de operar a Lalolópez paso por él”, sino que tiene que operar de emergencia en fa. Ya adivinaste, apareció un hígado y pues, que se jode el mexicano.

Pero como una nueva prueba de que siempre se puede ver el vaso medio lleno, elegí ver este contratiempo como una nueva bendición. Por ejemplo, me ha dado la oportunidad de escribir este post justo hoy y celebrar a mi piscis como se merece, pues siendo honestos, el mundial me tenía muy ocupado y hubiera pasado desapercibido (como un tercer hijo). También me va a permitir ver el juego de España-Chile sin los efectos de la morfina post operatoria (viéndolo bien, no sé si es ventaja o desventaja). Algo muy importante, también me permitirá mejorar mi “speech” de agradecimiento  a los miembros de mi escuadrón que tuvieron el detallazo de viajar para acompañarme este día, porque el que les di ayer salió de la chingada. Gracias al cambio de fecha, lo de ayer quedará como un simple ensayo (lo malo es que invité la cena yo y ahora habrá que hacerlo otra vez, chale). Y, claro, el cambio de fecha significa que alguien recibirá un hígado que le salvará la vida. Es decir, se jodió mi coincidencia mística pero como casi siempre,  los obstáculos suelen generar más cosas buenas que malas.

¿Qué crees? Mi hermana, Diana, acaba de comentarme algo que había olvidado. Es cierto que el diagnóstico fue el 18 de junio pero, ¿sabes cuándo empezó mi tratamiento? Exacto, el 20 de junio. Es decir, mañana, la nueva fecha de cirugía. Así que mangos que salió algo mal,  se trataba de cubrir todas las fechas importantes. No cabe duda de que el universo sabe lo que hace.

El aniversario es un gran pretexto para revisar qué tanto ha cambiado en mi vida en este año. Veamos:

De entrada, lo que más ha cambiado es el panorama. Me ha pasado un poco como a la selección nacional (lo siento, el mundial tiene efectos secundarios): Pasamos de “Nos van a golear todos como en el 1978” a “¿Por qué se emocionan si sólo empatamos con Brasil”. En mi caso pasé de “No mames ¿cuántos meses me quedarán?” a “No mames, ¿cómo que no han desaparecido el 100% de los tumores?”. Es inevitable, las expectativas cambian con los logros.

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Sigamos con las analogías futboleras: Dependiendo del resultado del partido México-Croacia y a pesar de los buenos resultados obtenidos hasta hoy, México puede quedar, en el mejor de los casos, en primer lugar de su grupo, en el peor de los casos, quedar eliminado o bien, pasar en segundo y enfrentarse a Holanda o Chile.

Yo, dependiendo de los resultados de la operación del hígado (y a pesar de los buenos resultados obtenidos hasta hoy), en el mejor de los casos, puedo quedar prácticamente curado, en el peor de los casos, quedar eliminado (jajaja… qué imbécil, pero es cierto), o bien, pasar en “segundo lugar”, o sea: eliminar el tumor pero no al piscis de manera definitiva y tener que enfrentarme a mi “Holanda” en la siguiente fase: seguir luchando contra el piscis hasta que uno de los dos gane (no chingues, esta analogía parece que la mandé a hacer). 

Y como ya me gustó esto del lenguaje futbolero: Mi Memo Ochoa, sin duda, es mi organismo, que ha aguantado 17 sesiones de elíxires de sanación (antes quimios) y una operación de colon sin dejar que me metan gol. También tengo aficionados, es decir, mi escuadrón de sanación, que le grita “puuuuuuuuuuuuuuuto” al piscis cada vez que puede. Y, claro, tengo mi propio Piojo Herrera, que se pone como loco ante cualquier cosa, discute con todos y por todo pero nunca, nunca, nunca se “arruga”: Yo mismo.

La selección y yo tenemos mucho en común, por eso, en este mundial en especial espero que se mantenga viva el mayor tiempo posible.  

Eso sí, prometo no usar nunca la frase de “jugamos como nunca, perdimos como siempre” y espero que la selección también se olvide de ella para siempre.

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Otro que ha cambiado mucho en este año, soy yo, sin embargo, no me ha pasado lo que parece ser común en casos como el mío. Me refiero a esa sensación de “volver a nacer”. Más bien, la experiencia ha sido como cuando haces un cambio de jugador al medio… ah verdad, ¿qué dijiste,” otra jalada futbolera”? pues no, ya se me acabaron. La llegada del piscis para mí ha sido como entrar a la universidad. He aprendido muchas cosas nuevas pero realmente no me siento 100% otro, sino una versión ligeramente menos ignorante que la que era cuando “entré” a esto del piscis. Y digo ligeramente porque, al igual que en la universidad, he recibido una embarrada de muchas cosas: nutrición, visualización, meditación, ETC., pero en realidad sigo sin saber mucho de nada.

Cuando pienso que ya soy un ser más evolucionado, sucede algo sin importancia que detona a mi yo de siempre: impulsivo, primitivo y enojón. Pero, bueno, al menos estoy consciente de ello y determinado a seguir trabajando en encontrar esa mejor versión de mí mismo que sé que anda por ahí.

Pero reconozco que he avanzado mucho en algunas áreas, como la de darle prioridad a las cosas que más importan. Alguna vez comenté sobre mi intención de hacer algo bueno por los demás que siempre había dejado para “después”. “Después” de que tenga una carrera, “después” de que tenga un negocio, “después” de que tenga un patrimonio, después, después, después. Buda decía que el problema del hombre es que “cree” que tiene tiempo. Por eso siempre dejamos lo importante para después.

Experiencias como ésta te dicen “¿Qué crees? No tienes tanto tiempo como crees, si quieres hacer algo, empieza hoy”. Así que casi sin querer, empecé con este blog, luego seguí reuniéndome con quien me lo pedía para platicar de mi caso y lo que he aprendido, más adelante me invitaron a dar pláticas en empresas, escuelas y, bueno, hoy estoy en proceso de transformar esto en un el proyecto que alguna vez compartí: La Iniciativa Panda, cuyo fin será: a) contribuir a que el que tenga que enfrentar este tipo de obstáculos, pueda hacerlo con el mayor número de herramientas posible (como ha sido mi caso) y b) que quien no esté enfrentando algo así, nunca tenga que hacerlo.

La fundación no existe todavía legalmente (estoy en esas) pero ya estamos desarrollando el primer proyecto para recaudar fondos: El Pandatón. Será una carrera que, a diferencia de las que ya conoces, no  consistirá en recorrer unas distancia pre-determinada de 5 ó 10 km. Aquí la idea es que los corredores “donen” a una causa determinada tantos kilómetros como quieran, o puedan, recorrer, en un tiempo asignado y patrocinadores del evento convertirán esos kilómetros en dinero para la(s) causa(s).

De esta manera todos podremos donar; algunos, 3 kilómetros; otros, 40, pero nadie se queda fuera. El evento se llevará a cabo en marzo del 2015 en el Bosque de Chapultepec y las causas beneficiadas serán fundaciones establecidas que ayuden a personas con cáncer.

También he tenido la suerte de involucrarme en un proyecto educativo maravilloso en el que me invitó a participar mi gran amigo, Raúl Cardós, a quién ya le urge que quede bien de la operación para que, como él dice, “deje de echar la hueva y me ponga a trabajar”. O sea que eso de convertirme en un verdadero maestro algún día, al menos ya arrancó.

En este año he podido comprobar que tengo más amigos de los que merezco, que tengo la mejor familia y pareja a la que se puede aspirar. 

He podido sentir en carne propia la presencia de Dios, no como esa figura paternalista que hace las cosas por ti y te concede favores, sino como esa fuerza inmensa de la cual todos, y todo, formamos parte.

Que hacer algo, por insignificante que parezca, siempre será mejor que no hacer nada pues esa acción siempre tendrá el potencial de detonar cosas maravillosas que nunca imaginaste.

He entendido que a todos nos toca lidiar con cosas que no pedimos o queremos  y que si bien no podemos elegir los problemas, siempre podemos elegir cómo enfrentarlos.

Que el éxito no está en vivir más años sino en vivir mejores años.

He aprendido a apreciar la adversidad, pues nada te estimula más a luchar, aprender y crecer que ésta. 

Que uno no muere cuando deja de respirar, sino cuando deja de aportar algo a los demás.

He confirmado que lo único que podemos y debemos exigirnos siempre es hacerlo lo mejor que podamos. 

Es impresionante todo lo que cabe en un año, sabiéndolo acomodar.

imageArrancando el viaje con mi súper sexy y patentada boca LoPEZ.


imageDurante mi primer ciclo de elíxires con mi Ángel de la guarda.

imageCon el Dr. Paco Moreno, mi médico de cabecera, primo y queridísimo amigo, el responsable de diagnosticar mi problema de inmediato y de mover todo para empezar a defenderme en sólo 48 horas.

imageAsí me recibieron mis chamacos en casa tras mi primer round.

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Surge mi indispensable Escuadrón de Sanación.

imageMi inigualable imitación del panda de Banksy en mi primer viaje a Houston para pedir una segunda opinión.

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Mis primeras visualizaciones en el jaccuzzi del Gorron Inn, patrocinado por mi querida tia Lucy.

Derrochando elasticidad en mis sesiones de yoga.

imageDescubriendo y escribiendo mi “para qué” en el hospital.

imageEn mi primera plática sobre los aprendizajes de la experiencia a mi equipo de Oveja Negra Lowe.

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Logo y gorras oficiales de la Operación Panda cortesía de Fedo y Vivis Casillas.

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Don Federico Casillas y Doña Cristina, maravillosos benefactores que nos han prestado incondicionalmente su casa en Woodlands y su auto  sin dejarnos pagar siquiera los gastos más básicos (llamen para que les pase su teléfono).

imageMi Pachy, muerta de cansancio en el hospital pero siempre a mi lado. Sin duda, soy un “lucky bastard”.


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El único efecto secundario que tuve en 17 sesiones de elíxires de sanación. ¿Así o más afortunado?

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No. señores de Playgirl, no voy a desnudarme a ningún precio, dejen de insistir por favor.

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Soy un fan declarado de las enfermeras, la cara más humana y cariñosa de la medicina. Todas me han tratado como si fuera un miembro de su familia al que estuvieran cuidando.


imageCon el Dr. Haas (a mi izquierda) y su mano derecha, grandes cirujanos que me dejaron el colon como nuevo.

imageMi princesa y enfermerita, Dany, dando su famosa terapia de besitos.

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Lograr que mi familia comparta conmigo esta experiencia, sin miedo, ha sido, sin duda, mi gran logro.

He mantenido la tranquilidad el 99% del tiempo… sólo el 99%

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Mi oncólogo en Houston, Luis Camacho, gran doctor, mejor ser humano.

imageRompiendo el récord de vuelta en el hospital St. Luke´s… otra vez.

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El Dr. Jesús Miguel Lázaro León, mi oncólogo en México y responsable de darme la madre de todos los elíxires, tratamiento que me ha permitido llegar hasta donde estoy hoy. Un verdadero tipazo.

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El pandismo continúa creciendo e imponiendo moda.

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Celebrando los 17 años de mi princesa, Dany, en julio del 2013

imageEn Woodlands con nuestro patriarca esperando la operación de hígado.

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Con la plana mayor de mi escuadrón (faltan varios) en lo que acabó siendo el “ensayo” de la cena antes de la operación.

Gracias por acompañarme y celebrar conmigo este primer aniversario ¡que sean muchos, muchos más!